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La cámara registró el lugar por donde el viento lleva años pasando. El paisaje permanece frente a mí, pero aquello que existe ante mis ojos comienza a desdoblarse. Regresan antiguos hábitos en ese territorio que se abre incluso cuando cierro los ojos. Algo resiste, como si perteneciera a un lugar sin nombre ni distancias.

Me persigue la misma pregunta: ¿qué permanece cuando las personas y los lugares comienzan a desaparecer en todos los planos?

Intento conservar aquellas postales de lugares que ya casi no recuerdo.

Son imágenes de un sur que persiste como testimonio, como una forma silenciosa de sobrevivir a través de la memoria.

ALEJANDRO MONTINI We use cookies to ensure the website functions properly and improve user experience. You can choose which types of cookies to enable.
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